martes, 28 de junio de 2011

He dejado de pensar... con tanta calor


Como anuncia el título de la entrada he dejado de pensar. El final de mes se me está resistiendo pero mucho mucho. Tanta calor, el constipado ya pasado, recoger todos los trastos del piso y arreglar las cuentas pendientes (llámese declaración de la Renta, etc. etc. etc.); como que me están agotando las ideas para escribir. Además, las vacaciones se ven tan anodinas como siempre: leer, escuchar música, rescatar las acuarelas del cajón y darles algo de uso y, alguna escapada para disfrutar un poco, pues todos trabajan en verano, de mis amigos. La vida es cruel y para los que odiamos el verano se torna mucho más horripilante de lo que cabía esperar.


Pues para solventar toda esta carga ha llegado a mis manos un pequeño frasquito de 30 ml de un agua de colonia muy fresca y ligera que la primera vez que la olí no me dijo absolutamente nada. Era algo anodino, tan trillado que, bueno, mejor olvidarla en la bolsa de muestras que prefiero olvidar. Pero, he aquí la cuestión, me llevé mi fragancia usual para este verano a casa de mis padres y se quedó allí. ¿Qué hacer? ¿Comprar una nueva? ¿Rebuscar entre las muestras y usar las repetidas hasta la saciedad? ¿Qué hay aquí? ¡Uy! ¿Qué es esto? ¡Qué frasquito más mono! No me gustaba, pero... ¡Qué bien queda en mi piel! ¡Y cómo relaja y refresca! Pues decidido, a usarla.


La fragancia en cuestión es Eau Fraiche de Molinard. Una típica fragancia fresca a base de limón, lavanda, lima, bergamota, petitgrain, notas chipre, nerolí, mandarina, azahar y almizcle. Es suave, ligera, se difumina en mi piel, es nada pero nada pesada y después de un baño con agua fría es la mejor sensación de limpieza que he experimentado en un perfume. Vamos, que para el año que viene cae un frasco de los grandes. 

domingo, 26 de junio de 2011

He olido algo en la cocina !!!




Aunque no soy cocinero, me gusta trastear de vez en cuando y probar cosas nuevas. Desde pequeño me apasiona pasearme por la cocina, tocar los alimentos (con las manos relimpias que si no mi padre y mi madre me daban una a tortas de Alcázar que ni p'a qué), olerlos y mezclarlos para crear algo nuevo, apetitoso, sabroso. Así descubrí que a la ternera le va muy bien un buen reserva de La Mancha o el cacao. Cuanto más negro y puro, mejor. Así descubrí que el cacao con guindilla está de muerte. Bueno, que el cacao casa con todo. Y que todo, con cariño, calidad y tiempo, puede ser una obra maestra.

Y a ti, ¿ te gusta moverte por la cocina?

viernes, 24 de junio de 2011

Pura lavanda. Antihéros.



Commercial Real Estate Downtown West Toronto


Te levantas temprano. Intentas hacer el menor ruido posible para no despertar a las joyas de la casa. Te aseas y perfumas. Lavanda. Adoras la lavanda. El almizcle y la madera. Tomas un café rápido, un par de tostadas con mantequilla y mermelada de fresa. Sales raudo hacia el trabajo. Te espera un día intenso. Sabes que vas a sudar y mucho. Bebes bastante agua. Hace calor. Tus poros exudan un líquido brillante, viscoso, pegajoso. No temes. Con tanta agua no crees que puedas llegar a molestar a los demás. Y orinas. Una vez y otra y otra más. Todo el día bebiendo agua, sudando y orinando. Deseas que acabe pronto la jornada. Sabes que tu aroma no te va a abandonar. Tu mujer, tus hijos, tu perro, ese libro que te apasiona y estás tardando una eternidad en terminarlo, te esperan. Eres su héroe. Pequeño y cotidiano. Y cuando llegues a casa la lavanda formará parte de ti, de tu piel, de tu cansancio, de tu sudor, de tu esencia física.




Así es como huele Antihéros, la creación de uno de mis perfumistas fetiche para la casa francesa alternativa Etat Libre d'Orange, Antoine Maisondieu. Una fragancia poética que se basa en tres notas únicamente: Lavanda, almizcle y maderas. Una fragancia que la primera vez que la olí me transmitió tal densidad de aceite de lavanda que casi me provoca el amor y la nausea. Bella, muy bella. Simple a más no poder. Y que me recuerda a un hombre cincuentón vestido de traje y corbata, seguro de si mismo y con buena renta, que se puso por la mañana su colonia básica y tras las horas de trabajo regresa a casa. Su olor sigue siendo a lavanda, pero con la mezcla de oficina, sudor y orina. Ello es debido a la alta concentración de la lavanda en el perfume. A lo que contribuye un almizcle sucio, pervertido, por las notas de madera. Para los pequeños héroes que todos somos y no salimos ni en los tebeos ni en las pantallas.




* Esta entrada es fruto del jabón que ha creado Feli (su blog aquí) con aroma a lavanda. No sé por qué, pero al ver tanto "granito" en su interior me recordó a esta fragancia. Misterios del subconsciente.