Lo reconozco. Soy de esos a los que les gustan los buenos humos. Me refiero, no al tabaco ("¡Eso caca, niño. No se toca.!"), sino al incienso. Me gusta llegar a casa, preparar un buen té, tomar el libro entre las manos y leer pausadamente, disfrutando cada sorbo mientras la barrita de incienso impregna con su aroma toda la habitación. Incienso puro, narcisos, sándalo, ciprés... son habitantes de mi salón, mis pasillos, mi dormitorio. No olvidemos que la palabra "perfume" proviene del latín "per fumare", a través del humo.
Os recomiendo las creaciones de la marca japonesa Nippon Kodo. Poseen un vasto catálogo de productos. Desde los más asequibles y de menor calidad hasta los verdaderamente exquisitos. Mi preferida es la colección Kayuragi. No es la mejor de la colección, pero es la que primero conocí y la que me enamoró. No huele a palo quemado sino a la esencia que describe. Pura, limpia, rica. Adoro los narcisos, osmantus y sándalo.
| Plato quemador de incienso modelo Yume-No-Yume |
Y a vosotros, ¿os gusta quemar incienso?